PERÚ. El debate regional sobre educación volvió a poner la evidencia y la continuidad del servicio en el centro de la agenda. En CADE Educación 2026, UNESCO destacó la necesidad de que las políticas se apoyen en datos comparables y en la experiencia de las escuelas. En Perú, el Ministerio de Educación instaló domos y aulas temporales para mantener clases en 54 colegios de Junín afectados por un terremoto, una respuesta que muestra cómo la infraestructura puede ser una medida pedagógica y de protección.
La continuidad no consiste únicamente en abrir una sala. Los estudiantes necesitan docentes, materiales, conectividad, alimentación y apoyo emocional, especialmente cuando una emergencia altera sus hogares. Las soluciones temporales deben cumplir condiciones de seguridad, accesibilidad y ventilación, y contar con un calendario público para la reparación o reemplazo de los edificios definitivos.
La cooperación con UNICEF, Save the Children, World Vision, RET y Predes ha permitido elaborar guías de gestión del riesgo y herramientas para apoyar planes escolares. Esa experiencia puede servir a otros países, siempre que se adapte a sus territorios y no convierta una herramienta digital en sustituto de la decisión de comunidades y docentes. La evidencia útil es la que ayuda a resolver problemas concretos y puede ser evaluada.
Perú enfrenta el desafío de cerrar brechas urbanas, rurales y amazónicas mientras prepara al sistema ante nuevas emergencias. Medir asistencia, aprendizajes y bienestar después de una interrupción permitirá saber qué medidas funcionan. La educación de emergencia no es una versión menor de la escuela: es una política de continuidad que protege derechos y evita que una catástrofe se transforme en abandono escolar.
Fuentes consultadas: UNESCO, noticias de educación en la región; Ministerio de Educación del Perú, actualidad; MINEDU, preparación y cooperación; UNICEF Perú, educación; UNESCO, educación.
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