PERÚ. El Gobierno declaró en emergencia los subsectores de pesca y acuicultura por 120 días mediante el Decreto Supremo N.° 012-2026-PRODUCE. La medida responde a condiciones del fenómeno El Niño que pueden alterar la distribución de la anchoveta, modificar temperaturas y presionar a actividades que sostienen empleo, alimentación y exportaciones. El Ministerio de la Producción tiene 15 días hábiles para aprobar un plan de intervención con acciones y responsables.
La emergencia no significa que toda la flota deba detenerse ni que cada zona enfrente el mismo riesgo. La pesca peruana combina escalas, especies y territorios muy distintos. Por eso el seguimiento científico de IMARPE y los reportes del ENFEN resultan esenciales para definir cuotas, vedas, seguridad en el mar y apoyos temporales. Las decisiones deben actualizarse a medida que cambien las condiciones oceanográficas.
En acuicultura, variaciones de temperatura y salinidad pueden afectar cultivos, infraestructura y cadenas de frío. Un plan responsable debería incluir asistencia técnica para productores pequeños, vigilancia sanitaria, acceso a crédito y protección de ecosistemas costeros. También es importante que la ayuda no se concentre únicamente en la gran industria y llegue a comunidades pesqueras que tienen menos capacidad para absorber pérdidas.
El desafío económico es proteger la actividad sin agotar el recurso. La anchoveta alimenta mercados nacionales y globales, pero su disponibilidad depende de un océano cambiante. Transparencia en los datos, diálogo con sindicatos y empresas, y control contra la pesca ilegal permitirán que la emergencia sea una herramienta de adaptación y no una autorización para pescar sin límites.
Fuentes consultadas: PRODUCE, declaración de emergencia; ENFEN, informe técnico; Ministerio de la Producción; IMARPE, información científica; FAO, fenómeno El Niño.
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