PARAGUAY. El Ministerio de Salud fortalece la preparación del sistema sanitario ante un fenómeno El Niño que, durante la segunda mitad de 2026, puede intensificar lluvias, elevar ríos y aumentar el riesgo de inundaciones. La estrategia contempla coordinación hospitalaria, vigilancia epidemiológica y respuesta ante emergencias. El objetivo es anticipar necesidades, no esperar a que el agua alcance los centros de atención.
El impacto climático no se distribuye de manera uniforme. Una crecida puede aislar comunidades rurales, interrumpir caminos y favorecer enfermedades transmitidas por agua o vectores, mientras en otras zonas el calor y la sequía generan problemas distintos. Los simulacros binacionales con Brasil y los planes preventivos de emergencia permiten probar comunicaciones, evacuaciones y continuidad de servicios.
La preparación sanitaria requiere más que camas y ambulancias. Debe asegurar medicamentos, agua segura, vacunación, protección de personas mayores y apoyo psicosocial. También conviene incorporar a municipios, organizaciones comunitarias y pueblos indígenas, porque son quienes conocen rutas, albergues y barreras que no siempre aparecen en un mapa nacional.
La OPS y la OMM han advertido que el episodio puede ser fuerte o muy fuerte y que sus efectos variarán por región. La información debe evitar el alarmismo y explicar qué medidas son preventivas y cuáles responden a una emergencia concreta. Un sistema preparado no promete que el clima será benigno: garantiza que las instituciones sepan actuar y rendir cuentas cuando las condiciones cambien.
Fuentes consultadas: Ministerio de Salud de Paraguay, preparación ante El Niño; Presidencia de Paraguay, prevención binacional; OPS y OMM, alerta climática y salud; OMM, información climática; ONU, cambio climático.
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