América Latina sigue manteniendo altos niveles de corrupción, asegura el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), de la ONG Transparencia Internacional. Del total mundial, Nicaragua, Honduras y Venezuela, están en la lista de los países más corruptos en Latinoamérica.
El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) es un informe anual publicado por Transparencia Internacional desde 1995 que clasifica a países según sus niveles altos de corrupción en el sector público, medidos en una escala de 0 (altamente corrupto) a 100 (muy limpio). Se basa en encuestas a expertos y ejecutivos para evaluar sobornos, desvío de fondos y nepotismo. Y, muestra que la corrupción sigue siendo una grave amenaza en todas partes del mundo,
“Tanto los líderes autoritarios como los democráticos están socavando la justicia. Esto está aumentando la impunidad por la corrupción, e incluso fomentándola al eliminar las consecuencias para los delincuentes. Actos corruptos como el soborno y el abuso de poder también se están infiltrando en muchos tribunales y otras instituciones de justicia en todo el mundo” asegura la ONG.
Transparencia Internacional construyó el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) clasificando a 180 países y territorios, según las percepciones que estos tienen más altos niveles de corrupción en el sector público, empleando una escala de cero (muy corrupto) a 100 (de muy baja corrupción). Los países corruptos son Sudán del Sur y Somalia. En Latinoamérica destacan Uruguay, Haiti y Nicaragua. Seguidos de Venezuela, Honduras y Guatemala.
“En Honduras (23 puntos), Guatemala (24) y Perú (36), la evidencia sugiere que los delincuentes organizados ejercen una fuerte influencia sobre los candidatos y políticos, financian campañas electorales o incluso se postulan para cargos públicos”, afirma Transparencia Internacional.
“La corrupción continuará prosperando hasta que los sistemas de justicia puedan castigar las irregularidades y mantener a los gobiernos bajo control. Cuando se compra la justicia o se interfiere políticamente, son las personas las que sufren. Los líderes deben invertir plenamente y garantizar la independencia de las instituciones que hacen frente a la ley y abordan la corrupción” asegura François Valérian, Presidente de Transparencia Internacional.
Fuente: https://www.transparency.org/en/cpi/2025


