URUGUAY. El Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Ambiente, la OPS, el Sistema Nacional de Emergencias y el Instituto Uruguayo de Meteorología organizaron una actividad preparatoria ante los posibles impactos de El Niño. El enfoque busca que hospitales y servicios territoriales anticipen riesgos, en lugar de reaccionar cuando una inundación, una ola de frío o una interrupción de caminos ya está afectando a la población.
El fenómeno no produce el mismo efecto en todos los lugares. Cambios en lluvias, temperaturas y caudales pueden alterar la presencia de vectores, la calidad del agua y la demanda de atención. La vigilancia epidemiológica debe combinar datos meteorológicos con información de centros de salud y comunidades, respetando las diferencias entre áreas urbanas, rurales y costeras.
La preparación incluye asegurar medicamentos, energía, comunicaciones y rutas de derivación. También debe proteger a personas mayores, niños, pacientes crónicos y quienes viven en zonas expuestas. Los simulacros son útiles cuando dejan aprendizajes verificables y cuando los municipios cuentan con recursos para aplicar las medidas acordadas.
Uruguay puede aprovechar esta coordinación para integrar adaptación climática y atención primaria. Publicar escenarios, responsables y protocolos ayuda a reducir rumores y permite que la ciudadanía se prepare con tiempo. El objetivo no es predecir cada evento, sino construir un sistema capaz de mantener cuidados esenciales cuando el clima cambia.
Fuentes consultadas: Presidencia de Uruguay, preparación sanitaria ante El Niño; Ministerio de Salud Pública de Uruguay; Ministerio de Ambiente de Uruguay; OPS, salud pública regional; INUMET, información meteorológica.
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