PARAGUAY. Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) analiza oportunidades y desafíos para avanzar hacia una economía sostenible en Paraguay.
El documento de la OIT plantea que la transición puede abrir empleos en energías renovables, eficiencia, agricultura y servicios, pero solo será justa si incorpora diálogo social, formación profesional e inversión en trabajos decentes. La discusión conecta la política climática con la vida cotidiana de quienes necesitan ingresos estables.
El país cuenta con recursos energéticos y una población joven, aunque persisten brechas de capacitación, informalidad y acceso territorial. La expansión de tecnologías limpias no garantiza automáticamente mejores condiciones laborales. Sin estándares de seguridad, salarios adecuados y reconocimiento de competencias, una ocupación verde puede repetir precariedades conocidas bajo un nuevo nombre.
La formación debe diseñarse con empresas, sindicatos, centros técnicos y comunidades. Programas de electricidad solar, mantenimiento, gestión de residuos o producción agroecológica pueden responder a la demanda real si incluyen prácticas pagadas y certificación.
También es necesario apoyar a pequeñas empresas para que adopten tecnologías sin trasladar todos los costos a trabajadores y consumidores. El cambio será legítimo si reduce emisiones y amplía oportunidades; de lo contrario, será solo una modernización que deja a demasiadas personas mirando desde fuera.
Una transición justa es, en el fondo, una conversación sobre prioridades nacionales. Paraguay puede atraer inversión sostenible y diversificar su economía, pero tendrá que publicar metas de empleo, medir impactos y escuchar a quienes podrían quedar desplazados.
Fuentes consultadas: OIT, informe sobre transición justa en Paraguay; OIT, región de las Américas; Ministerio de Trabajo de Paraguay; PNUD Paraguay; Banco Mundial, Paraguay.
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