AMÉRICA LATINA. Las lenguas indígenas ingresarán a las a las escuelas, universidades, medios y servicios públicos, con el objetivo de mantenerlas vivas. La región reúne cientos de idiomas y comunidades con historias, territorios y necesidades distintas.
Durante la celebración del El Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el Instituto de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe advirtió que reconocer una lengua no basta si el estudiantado debe dejarla fuera del aula para poder avanzar.
La transmisión intergeneracional necesita tiempo, presupuesto y respeto por los derechos de quienes hablan lenguas indígenas originarias de la región. Las familias y autoridades tradicionales son parte de la decisión.
La educación puede ser una herramienta de revitalización cuando incorpora conocimientos comunitarios, docentes bilingües y materiales elaborados con participación local.
La digitalización abre oportunidades para crear diccionarios, archivos sonoros y contenidos para jóvenes, pero exige consentimiento y control comunitario de los datos. En tanto, las escuelas, centros de formación y universidades pueden colaborar con apoyo tecnológico y personal experto.
La defensa de las lenguas originarias en Latinoamérica debe ser considerada una política de ciudadanía regional. Una persona que puede estudiar, atenderse o participar en su idioma enfrenta menos barreras y confía más en las instituciones. La diversidad lingüística, ofrece más formas de comprender el territorio.
El desafío latinoamericano consiste en pasar del homenaje anual a planes con metas, recursos y evaluación pública, para que hablar una lengua originaria sea un derecho cotidiano y no una excepción.
Fuentes consultadas: UNESCO IESALC, pueblos indígenas; UNESCO, Decenio de las Lenguas Indígenas; ONU, Declaración de derechos indígenas; OIT, pueblos indígenas; UNESCO, patrimonio vivo y educación.
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